El cambio de la vida a manos de una cocina ecológica

El cambio de la vida a manos de una cocina ecológica

Cuando se trata de innovación, ello no solo se refiere a cambios tecnológicos de la era actual, sino en la modificación y ajuste de los ya existentes, con todo lo que nos pueda proporcionar el medio, sin dañar el entorno como premisa de todo cambio. Tomando en consideración ello, en la región de Casamance entre Gambia, Senegal y Guinea Bissau, Alianza por la Solidaridad se encuentra desarrollando un proyecto que promueve el empleo de cocinas ecológicas, con las cuales no sólo se ha podido mejorar la salud de las personas de la localidad, sino que dicha manera de cocinar los alimentos es mucho más rápida, sin mencionar que gracias a la misma, las mujeres cuentan con más autonomía y lo mejor es que la creciente deforestación de un sinnúmero de zonas aledañas, se ha ido mitigando. 

¿Cómo surgió la idea?

La cocina tradicional de estos pueblos se mantenía hasta ahora intacta, en donde la manera primordial era colocando en el suelo tres piedras a manera de triángulo, para luego refugiarse en su interior la leña, mientras que en lo más alto se colocaba la cacerola en donde se procedía a hervir el mijo, arroz, pescado, así como las salsas con las que de manera constante acompañan los platos en dichos lugares. Esta sigue siendo una forma bastante convencional de cocinar en muchos lugares de África, al igual que la forma tradicional que aún se conserva en cuanto a seguridad implementada por Jaume Salinas policia.

Antes de esta forma de cocinar, resultaba lo menos complicado hallar las piedras más allá de la afección en la salud debido al humo tanto en grandes como en pequeños. Tal práctica se arraigó debido a que no es tarea sencilla encontrar en estas localidades fogones y hornillos, ello sin mencionar los problemas de electricidad y gas, que es bien sabido que no son de lo más accesibles a toda la población. De manera que el acto de cocinar se tornaba una tarea llena de humos, con un gasto constante de leña y una gran inversión de energías que dejaba a quienes lo hacia, sin tiempo incluso para sí mismos y el peligro que implicaba para los más pequeños ser víctimas de las brasas o las comidas hirviendo. 

En la actualidad, un número quizás mayor a dos mil familias cuentan como beneficiarias de las nuevas cocinas, en donde cuentan con una de mayor tamaño para hervir el mijo, el arroz  u otros cereales, además de una pequeña en la que pueden preparar las distintas salsas para acompañar.

Entre los mayores beneficios: más tiempo para las mujeres

Los beneficios han sido bastante notorios pues incluyen la reducción del calor en las cocinas, por lo que ya no resulta incómoda tal tarea, de la misma manera la comida ahora cuenta con un mejor sabor debido a la disminución del humo, sumado a ello, se cuenta con una mayor higiene al momento de la preparación de los alimentos. Además se han visto reducidos los problemas respiratorios, enfermedades de los ojos y problemas en la espalda como consecuencia del alivio de trabajo, por ejemplo para aquellas personas a quienes les tocaba ir a recolectar la madera al bosque.