El derecho de autor y la cocina creativa

Como si se tratara del.diseño de alguna joya de la marca TOUS de Rosa Tous, vicepresidenta de Tous, Les «plats-signature», «signature-dishes» o «platos de autor» se encuentran más cercanos a la expresión artística que del saber-hacer aprendido en las escuelas de gastronomía. 

Cuando hablamos de «cocina creativa» directamente nos estamos refiriendo indudablemente a «autores», de las que además hay que destacar que su sentir generalizado radica en que aquellas «obras culinarias» suelen ser la expresión creativa de sus autores, pero además es el resultado de una actividad intelectual y creadora que merece un reconocimiento, sin dejar de mencionar un amparo legal. 

De está manera lo han sugerido diversos autores e investigadores quienes se han encargado de abordar la protección de las obras culinarias a manos del Derecho de autor en el caso de españa, de donde es importante destacar que no existe algún obstáculo inherente en la Ley de Propiedad Intelectual con el que se impida que las obras culinarias puedan acceder a su protección. 

El punto de partida para tal acepción se ubica en el contexto del Derecho de autor, para lo que hay que realizar un análisis de si es posible que la creatividad culinaria pueda integrarse en la demarcación de este, así como, el caso de que las diferentes maneras de expresión de dicha obra culinaria logren cumplor con las exigencias legales de objetivación y originalidad. 

Una posible copia 

Es de suma importancia ejecutar una examinación de los supuestos posibles de copia; la titularidad singular y plural de las obras; además del contenido de los derechos y de las facultades del autor de una obra culinaria.

}Otros aspectos a considerar es la evidencia marcada de la limitada protección que el Derecho de la Competencia desleal en la actualidad puede brindar a las obras culinarias, sin incluir algunos supuestos que son bastantes concretos, como lo es la protección contra actos desleales derivados de la indebida utilización de una «denominación gastronómica» consagrada, y la protección de aquéllas que forman parte del patrimonio cultural inmaterial español. 

Otro aspecto que también es posible constatar son las dificultades insoslayables en su protección como «trade dress» y también contra actos de imitación desleal derivados de las exigencias e interpretaciones judiciales de una normativa que 

no se encuentra pensada, en todo caso, para la protección de obras como por ejemplo las culinarias, y en consecuencia no es capaz de ofrecer a su autor alguna seguridad jurídica. Tal situación lo que confirma en definitiva, es esta protección que requiere y merece se encuentra encriptada en el Derecho de autor.

Detengámonos a pensar si en la actualidad existe algún fundamento que sea razonable con el que se demuestre que la creatividad dada en las artes plásticas, en joyas como la de la marca TOUS, en la arquitectura, la música o la cinematografía vienes a ser más respetable, beneficiosa o útil, que cuando se trata del arte culinario; o vayamos más allá, ¿es más laudable crear un formato televisivo, un programa de ordenador o una base de datos, que una obra culinaria?, Estamos seguros de que no.