collage vino y jovenes

¿Por qué no beben vino los jóvenes?

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), la juventud plena se encuentra entre los 20 y 24 años. Pero los especialistas no tienen en cuenta la parte sociológica que debe estar incluida en la definición: en nuestro mundo (más  o menos avanzado tecnológicamente), ¿hasta donde llega la juventud social? La juventud es un proceso biológico que no tiene que ver tan solo con la edad, sino que está relacionado con el entorno en el que vivimos y la madurez mental de la persona: las decisiones que se toman y a partir de qué condicionantes se hacen. En este sentido, la juventud es un estado tan físico y de edad como mental y se puede definir como un espacio muy versátil y lleno de flexibilidad, de enorme capacidad de seducción (entre ellos y hacia ellos) y una gran voluntad de formación e información. Una edad, que no está claramente determinada, pero que es clave para determinar y descubrir gustos y costumbres.

No se debe dudar, que existen jóvenes de 37 años y personas mayores de 24. Siendo fieles a la definición anterior, en la actualidad, los jóvenes tienen la capacidad de decidir qué quieren beber cuando salen de copas y de fiesta. Dejando a un lado todas las condiciones laborales o sociales. Quiero hablar de ese joven típico que sale a la calle en alguna ciudad concurrida, con su grupo de amigos, tiene un poco de dinero que podrá invertir en diversión y se pregunta, ¿Qué hago? Y lo que la mayoría de ellos hace, es NO beber vino. ¿Por qué los jóvenes que tienen capacidad legal, mental y económica, deciden no beber vino?

Las razones que presentaremos a continuación no poseen ningún orden jerárquico y se pueden mezclar como se prefieran. El resultado será el mismo y las conclusiones, también.

  • No beben vino porque no tienen buena información. Si estuvieran al tanto de las últimas tendencias de moda, y aunque solo fuera por eso, ya sabrían que lo actual es bailar en las discotecas de Estados Unidos con una copa de vino en la mano.
  • No hay locales que inviten a hacerlo. Por lo general son lugares que tienen esa sensación de carros, a elite y a cierto esnobismo. Por alguna razón, asociamos al vino a cierto lujo, a una cierta selección de personas y estamos completamente equivocados.
  • No beben vino por el precio. Cuando el costo es muy bajo, se asocia a mala calidad de vino, y allí también estamos equivocados. Todos los que se dedican a esta rama, saben muy bien que se pueden hacer vinos y envasarlos de forma económica y ofrecerlos a precios que muchos bolsillos pueden pagar.
  • No beben vino porque desapareció de la mayoría de los hogares. No cenamos en casa, a duras penas, desayunamos allí, y los jóvenes no se inician con lo que sus mayores hacían: hace algún tiempo, el vino era considerado como un alimento más de la dieta diaria, en cada comida, era común beber un par de copas.
  • No beben vino porque, porque sus paladares “¡Dicen!” ¿no están hechos para que gustos? Es una falsa idea que cualquier tipo de paladar, al igual el de los jóvenes, está preparado para beber vino. Pero si es cierto que las personas pasan por una evolución en sus gustos y no le gusta todo a cualquier edad.

No dudo mucho en lo que pienso: si el joven que sale de fiestas ve locales más acogedores y atractivos, y además en su interior consigue algunas raciones de comida a excelente precio acompañadas de vinos, que también son asequibles y sean acordes a su paladar, y todo con la calidad que se puede exigir, cada vez serán más los que se interesen por el vino.

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