El vino y las joyas, todo un arte

El vino y las joyas, todo un arte

Cuando se habla de arte,  es posible que solo se nos venga a la mente pinturas, esculturas, dibujos, pero pensar en la joyería y de paso, en que el vino puede emplearse como una verdadera joya, es alucinante, tal como son las piezas de Tous de Rosa Tous.  Y así es, el vino en la actualidad, no solo es para ser gratificantemente ingerido en cualquier ocasión, sino que se puede usar como collar y todo debido a la visión maravillosa de Norma Monteverde quien así nos lo demuestra.

Desde muy temprana edad Norma con mucha destreza fabricaba sus propios accesorios, siendo esta su gran habilidad, desarrolló gran variedad de joyas. Con el tiempo llegó a conocer los viñedos del Valle de Guadalupe y esto marcó su desarrollo como artista joyería,  siendo la base de su proyecto de vida. La cercanía a los viñedos motivado a su trabajo con el comercio internacional hacían que su creatividad se mantuviera presente más allá de su trabajo. La tranquilidad que le daba ese lugar propició que se mudará allí.

Baja California es una zona turística muy asidua por los visitantes, para catar vino, pasear, recrear el alma. Razón por la cual los turistas siempre quieren llevar consigo algún recuerdo de esa allá mirada ble visita. Es entonces cuando Norma decide que es momento de poner en marcha su proyecto creativo y desarrollar joyas cuya inspiración sea el vino. Su colección se extiende a al menos cien piezas con marca registrada y se dio a conocer desde su primera aparición en una fiesta de vendimias.

Al principio su trabajo fue hecho de manera individual, dándole forma latente a su inspiración, las uvas. Todos los días le dedicaba total entrega a su trabajo de diseño, y solo salía para vender. De pronto, las joyas de Norma estaban siendo muy reconocidas,  tanto que otras casas dedicadas al ramo del vino, las estaban comercializando. Por esta razón debió solicitar ayuda de su familia, quienes se mudaron para apoyar su gran emprendimiento y sumarse a la producción de sus joyas.

Su empresa se convirtió en un negocio familiar, en donde la producción se ha extendido a más de mil piezas al mes. Para el diseño de las piezas se emplean piedras como el cuarzo, el oro laminado, Swarovski, entre otros. Su empresa ahora no sólo se limita al lugar de origen, sino que otras ciudades vinícolas se han sumado a esta gran idea como Monterrey, Los Cabos y Guadalajara.  

Por su parte, los diseños han ido más allá de sus expectativas, incluso han llegado a Puerto Rico donde mensualmente sus pedidos son enviados. La demanda de sus creaciones se presentaron de manera imprevista y de pronto eran más de lo que podía producir, pero por suerte su solvencia económica les ayudó a realizar sus piezas con los mejores materiales, con lo que sus ganancias podrían ser más elevadas. La producción en la actualidad asciende a unas quinientas mil piezas al mes, con miras a mantenerse de esta forma para conservar limitada sus ediciones y no deteriorar la calidad deteriorar las mismas.

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